La infraestructura escolar condiciona la continuidad pedagógica, el bienestar y el acceso a servicios básicos, especialmente en contextos de marginación. Este artículo analiza la asociación entre una intervención de
rehabilitación infraestructural y cambios observables en indicadores de eficiencia escolar y clima institucional en una escuela primaria pública de Aldama, Chihuahua, durante 2018–2022. Se utilizó un diseño cuasi‑experimental pre–post con enfoque mixto: (a) registros escolares de 118 estudiantes y 7 docentes; (b) encuestas al total del personal (n=7) y a 20 estudiantes; y (c) entrevistas al equipo directivo, docentes, familias y estudiantes de 5.º 6.º grado. Tras la intervención (impermeabilización, sanitarios accesibles, red eléctrica y climatización, comedor y cercado), se observaron reducciones en ausentismo (−15%), ausencias asociadas a enfermedad gastrointestinal
(−28%) y retardos (−59%); la retención pasó de 94% a 99% (+5 p.p.) y el promedio académico aumentó ≈5–8 puntos en la escala institucional, pese al contexto pandémico. Dado el diseño del estudio, los hallazgos se reportan como asociaciones descriptivas y no como efectos causales generalizables. En conjunto, los resultados sugieren que la mejora infraestructural puede contribuir a condiciones de equidad territorial y calidad educativa
cuando se acompaña de mantenimiento y seguimiento evaluativo.
School infrastructure shapes continuity of instruction, well‑being, and access to basic services, particularly in high‑marginality settings. This article analyzes the association between a school rehabilitation intervention
and observable changes in school‑efficiency indicators and institutional climate in a public primary school in Aldama, Chihuahua, over 2018–2022. A quasi‑experimental pre–post mixed‑methods design was used: (a)
school records for 118 students and 7 teachers; (b) surveys administered to all staff (n=7) and to 20 students; and (c) interviews with school leadership, teachers, families, and 5th–6th grade students. After the intervention (roof waterproofing, accessible restrooms, electrical upgrades and air conditioning, cafeteria,
and perimeter fencing), absenteeism (−15%), gastrointestinal‑illness‑related absences (−28%), and tardiness (−59%) decreased; retention increased from 94% to 99% (+5 p.p.), and the academic average rose by ≈5–8
points on the institutional scale despite the pandemic context. Given the study design, findings are reported as descriptive associations rather than generalizable causal effects. Overall, results suggest that improved
infrastructure may support educational quality and territorial equity when paired with maintenance and evaluative follow‑up.